lunes, 26 de agosto de 2013

EUROPA UNIVERSALIS IV: La conquista del Paraíso




  La saga Europa Universalis se remonta al año 2000, y vino de la mano de Paradox. Mi primer contacto con esta serie se remonta al Europa Universalis II que conseguí, si no recuerdo mal, en la primavera de 2002 de la mano de Friendware, en España.   Fue una época gloriosa, qué recuerdos, qué tardes, en las que rememoraba el descubrimiento de América, las gestas de los Tercios, o, como epopeya personal, el intento como Inca o Azteca de resistir la colonización y convertirme en potencia mundial, esto último nunca lo conseguí.

  Por cortesía de Paradox Interactive, se me ha otorgado la posibilidad de analizar este "juegazo" y lo intentaré de modo que a todos nuestros lectores les quede una idea verosímil del potencial de este juego de Dominación mundial.  Es como un civilization histórico, con multitud de eventos tanto históricos como meros estabilizadores del propio juego, ya que tiene conquista, diplomacia, colonización, economía y comercio... lo tiene todo, solo que en tiempo real pausable. Siempre me he jactado de ser un purista de los que se mueren por los juegos por turnos, pero he de reconocer que en este caso no he notado la diferencia, y me ha consumido 24 horas de mi vida, en un placer de juego absoluto.

  He comenzado una partida como Castilla a comienzos del S.XV ( la Gran Campaña ) y he tenido una partida que ha tenido de todo. Os voy a poner una imagen del estado actual de la partida en 1721:



 En la imagen podréis observar que España ( ya no es Castilla en 1721 ) posee territorios en América, África, Europa, y el archipiélago de las Filipinas en el Pacífico. Sí, podemos decir que en la España de 1721 de mi partida, nunca se pone el sol.  Las claves de esta expansión fueron: 

1. En lo bélico la conquista de Granada y el Imperio Azteca.

2. En lo diplomático la perfecta unión con Portugal que me llevó a anexionarme pacíficamente el país a comienzos de 1600 y que mantuve con el gasto de puntos diplomáticos a base extraer la cultura autóctona y convertirla a la propia, de modo que se pudiesen evitar revoluciones nacionalistas. Lo mismo ocurrió con Aragón, solo que este último fue tras un evento de herencia.

3. En lo administrativo, el gasto en mejoras que me llevaron a recudar ingresos tanto de comercio como impositivos, es decir, a mejorar el comercio y la "Agencia Tributaria" del momento.


  En 1721 el gobernante de la nación se llama Luis I de Trastámara, y de Trástamara porque la dinastía del origen de la partida sigue tal cual. Tiene puntos de habilidad en administración 5, en diplomacia 1, y en lo bélico 4; puntos que se sumaran al poder generado mensualmente de estos tres tipos y que permiten mejorar tecnológicamente, entre otras cosas.
  En la parte superior veis una máscara carnavalesca que nos muestra nuestro tipo cultural, en este caso castellana, y que, como he dicho anteriormente, me he afanado en arraigarla por todas mis posesiones.
  Debajo están los modificadores nacionales que se activan con las "ideas" y con eventos surgidos de nuestros bienes comerciales, sobre todo de los de ultramar como el tabaco o los esclavos.  A la izquierda están los consejeros, uno para cada tipo de poder, tienen bonificadores , y, ojo, también mantenimiento mensual y un coste al reclutarlos.
  Debajo del gobernante, y para que no se me olvide, está el heredero, que es importante ya que si muere el rey y no hay heredero pueden reclamaros el trono. El heredero es un asunto que se escapa de nuestras manos ya que surgen espontáneamente en la partida y pueden necesitar de nuestra intervención a través de ciertos eventos como una enfermedad o la aparición de un bastardo.


  La pantalla de economía nos muestra un balance en el que tendremos que tener superhábit si no queremos sufrir un colapso. De esta pantalla destacaría el apartado de la inflacción, que produce un mayor coste al construir mejoras provinciales y edificios, y que se puede reducir con ciertos consejeros, o gastando puntos de poder. En ocasiones tendréis que aplicar impuestos de guerra, a mí me ocurrió porque no tenía flota y los buques enemigos bloquearon los puertos reduciendo drásticamente mis ingresos de ultramar, de modo que esos impuestos fueron mi salvación. El mantenimiento de la flota o del ejército también se puede reducir si es necesario, pero ocasionando una bajada de moral de los ejércitos, o de habituallamiento de la flota.




 De esta pantalla es importante el apartado de los nodos comerciales a donde enviaremos nuestros mercaderes a recaudar dinero para nuestra nació.  En la parte superior el famoso alcance colonial, que me rompió los esquemas a finales del S.XV y no me permitió colonizar la zona de Cuba hasta mediados del XVI. Se necesitan mejoras en la tecnología diplomática para aumentar el alcance, y si uno no se da cuenta está dando palos de ciego contínuamente.





  En el apartado comercial es muy importante el papel de la flota, ya que para asegurar los ingresos que te entrarán por los puertos, es necesario tener flotas con barcos ligeros que os defiendan y bonifiquen los ingresos comerciales. Este es el apartado más complejo, y que aún estoy estudiando, del juego y todo un acierto a la vez que novedad.





  Del apartado Estabilidad y Expansión destacaré a nuestro gran aliado, la pestaña de aumentar estabilidad gastando puntos administrativos, pero ¡ojo! ello os conlleva que en tecnología diplomática estéis muy atrasados con respecto de Francia o Inglaterra, que no sé cómo hacen, pero tienen todo perfecto, ¿cosa de la IA? o  ¿soy un negado?
  La pestaña de sobreextensión nos muestra si tenemos demasiados territorios que no son núcleos provinciales, y para ello hay que gastar puntos diplomáticos.
  El riesgo de rebelión está bajísimo pero ello es por la unidad cultural. Os podría contar el caos que tuvo mi nación al conquistar el Imperio Azteca. Al instante tuve rebeliones contínuas en todas las provincias del antiguo Imperio Azteca, y muchas con campesinos de castilla, algo inaudito. La cuestión es que me ocasionaba pérdidas constantes de soldadesca y un gasto terrible para las arcas del estado. Tuve que reclutar un ejército de unas 23 unidades con la consigna de acabar con los rebeldes y una tras otra sofocando rebeliones. Todo acabó cuando pude aumentar la estabilidad, y unificar cultural y religiosamente la zona.



  El apartado de la tecnología nos ofrece lo esperable, tres apartados tecnológicos donde tendremos que gastar puntos de poder de los tres apartados para poder avanzar en cada uno de los niveles.  Estos niveles nos darán mejoras  con bonificaciones en cualquiera de los ámbitos del juego, como por ejemplo, en el ámbito militar, mayor moral, disciplina, mejores tropas, mayor rango de abastecimiento, etc...




  La pantalla de ejércitos es fundamental, sobre todo, en los dos campos que os marco, ya que si la obviais os daréis cuenta en algún momento que estais gastando más dinero de lo normal en el mantenimiento de las tropas, ya que vuestro país está preparado para soportar un número de tropas, como por ejemplo en la imagen de mi partida de 90 y yo tengo 107, que si se es sobrepasado conlleva un coste mayor. Para ello se pueden tener consejeros militares que aumentan el límite de ejércitos (este es el mejor recurso si lo aumentas por guerra), ciertos edificios y tecnologías.  En el apartado líderes veréis el nombre y cantidad de Generales, Almirantes que tengais, y qué unidades conforman en ese momento vuestros Ejércitos/Flotas. Es meritorio saber que vuestro Rey o Heredero pueden liderar directamente los ejércitos pero si mueren tendréis graves problemas de estabilidad. El número de líderes que podéis tener sin coste lo podéis ver en la imagen, en este caso 2 de 2.


  La pantalla ideas os muestra aparte de las ideas propias de la nación con la que juegues, en la imagen la española, aquellas que vas seleccionando a medida que avanzas en niveles tecnológicos. Estas ideas aportan bonus tanto individualmente como al reunir todas las de su conjunto. Es una manera de hacerte planear el motivo de seleccionar un avance tecnológico o bien desbloquear una idea. En mi partida uno de estos casos fue buscar el aumento del alcance colonial.



  La pantalla de religión si os soy sincero ni la he tocado, pero  lo que sí sé es que convertirse en defensor de la fé os costará un dinero que en mi caso nunca me pude permitir.






  Gráficamente el juego ha ganado muchos enteros en todos los detalles. El mapa es precioso y las unidades son mucho más vistosas. Las pantallas de carga del juego me encantan, y todo en sí es de lujo. En la imagen podéis ver mi ejército defensor de la Península en posición de vigía en la provincia del Pirineo donde tengo el máximo posible de fortalezas aparte de la bonificación por estar en la montaña. La banda sonora es inmersiva y los sonidos de ambiente correctísimos.



  En definitiva compañeros, un juego de lo mejor de este año 2013, que en mi opinión nos lleva de nuevo a la ilusión de los días del Europa Universalis II.







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